1 ago. 2009

Publicado por Paloma G.L 1.8.09

Destellos de Genio


Los Kearns eran una típica familia de Detroit en los años sesenta que vivía su versión del sueño americano. Bob, profesor en la universidad local, se casó con Phyllis (Lauren Graham) y tuvieron seis hijos antes de cumplir los cuarenta. Su vida no era fácil, pero se sentían felices. Bob inventó un aparato que llegaría a instalarse en todos los coches del mundo occidental, y los Kearns creyeron haber descubierto un filón de oro. Pero sus esperanzas se quedaron en agua de borrajas cuando los gigantes del automóvil, que tanto habían celebrado el invento de Bob, le dieron de lado.

Primero le ignoraron, luego le amenazaron cuando Bob empezó una batalla legal que duraría años porque no podía olvidar lo que le habían hecho a su familia y a su futuro. Se convirtió en un hombre obsesionado por la justicia y por el convencimiento de que el trabajo de su vida, o el trabajo de cualquiera, debe ser reconocido por aquellos que se benefician de él. A pesar de pagar un alto precio por no querer comprometer su dignidad, este inesperado David intentó lo impensable.

(Enlace de crítica)

Educativamente ¿Qué podemos ver en la película?

Me remito a Lawrence Köhlberg, psicólogo contemporáneo discípulo de Jean Piaget, ha estudiado el desarrollo de la conciencia partiendo del análisis de los juicios morales, especialmente a partir de los razonamientos que todos formulamos ante dilemas morales

Kohlberg llega a la conclusión que si bien las normas morales o los valores de una cultura pueden ser diferentes de los de otra, los razonamientos que los fundamentan siguen estructuras o pautas parecidos. Todas las personas seguimos —defiende— unos esquemas universales de razonamiento y, vinculados a la propia psicológica, evolucionamos de esquemas más infantiles y egocéntricos a esquemas más maduros y altruistas.

En la edad adulta nos encontamos el Nivel  POSTCONVENCIONAL. Con dos estadios:

  • Estadio 5: Derechos prioritarios y contrato social
  • Estadio 6: Principios éticos universales. En este estadio Se toma conciencia de que hay principios éticos universales que se han de seguir y tienen prioridad sobre las obligaciones legales e institucionales convencionales. Se obra con arreglo a estos principios porque, como ser racional, se ha captado la validez y se siente comprometido a seguirlos. Impera la regla de oro de la moralidad: "hacer al otro lo que quiero para mí". Y se tiene el coraje de enfrentarse a las leyes que atentan a los principios éticos universales como el de la dignidad.
 Köhlberg, no pudo demostrar que todos los sujetos lleguen a este estadio y en la actualidad son pocas las personas, reconocidas, que lo han alcanzado

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